Revista Electrónica de Investigación Educativa

Vol. 19, Núm. 2, 2017

Intervenciones basadas en evidencia: experiencias y resultados

Enrique López Ramírez (1) quiqueohio@hotmail.com
Elia Lorena López Ramírez (2) lorena.lopez@york.ac.uk

(1) Universidad de Guadalajara
(2) Universidad de York

Cómo citar: López Ramírez, E. y López Ramírez, E. L. (2017). Intervenciones basadas en evidencia: experiencias y resultados. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 19(2), 1-4. Recuperado de http://redie.uabc.mx/redie/article/view/1614

Obra reseñada:

White, M. A. y Murray, A. S. (2015). Evidence-based approaches to positive education
in schools: implementing a strategic framework for well-being in schools.
Países Bajos: Springer.  203 pp.

Este libro, editado por White y Murray, se inspira en las experiencias y resultados de intervenciones basadas en la evidencia sobre el bienestar de estudiantes y profesores, implementadas desde el 2011 en St. Peter’s College, colegio con niveles educativos Junior (de 3 a 11 años), Middle (de 12 a 15 años) y Senior (15 a 18 años), situado en Adelaide, Australia, y que se caracteriza por basar su modelo educativo en valores cristianos.

Los temas esenciales del libro incluyen: la importancia de atender el bienestar en las escuelas, los resultados obtenidos de la implementación de intervenciones educativas con enfoque integral, orientaciones sobre cómo llevar a cabo la medición del bienestar entre los estudiantes y los docentes y, finalmente, resaltar cómo un enfoque con eje en las fortalezas y virtudes de ambos actores juega un papel clave en los procesos de cambio educativos.

El texto se centra en seis preguntas: ¿Cuál es la cultura existente en las escuelas?; ¿por qué hay que educar para promover el bienestar?; ¿qué es el bienestar?; ¿qué es la psicología positiva?; ¿qué es la educación positiva?; ¿cómo se puede construir una institución positiva?  Las respuestas se brindan a través de la evidencia presentada, el marco teórico sobre la psicología positiva en el desarrollo del bienestar, y el argumento que defiende la necesidad de incorporar la psicología positiva a la educación.

El primer capítulo resalta los favorables resultados obtenidos en St. Peter’s College con la decisión que tomaron Simon Murray (director del colegio) y su equipo de liderazgo estratégico, de integrar la psicología positiva en su modelo educativo y en su práctica. Los resultados de la implementación de este modelo, basado en el desarrollo del bienestar y fortalecimiento de los actores educativos, lo posicionaron como un colegio líder mundial en la aplicación de modelos escolares integrales encaminados a fortalecer en los actores educativos el compromiso, perseverancia, optimismo y agradecimiento, entre otros.

White y Murray plantean que el horizonte educativo se ha vuelto cada vez más complejo y que el número de estudiantes que presentan diversos tipos de desórdenes psicológicos o trastornos de ansiedad ha incrementado. Resaltan así la observación de Johanna Wyn (2007) sobre la clara existencia de una brecha informativa y de capacitación entre el personal escolar que impide una respuesta satisfactoria ante estas necesidades actitudinales y emotivas de los estudiantes (p. 6). Se menciona también el cuestionamiento que la autora hace sobre el énfasis que la alfabetización y las habilidades numéricas tienen en la agenda educativa, y la nula atención dada al desarrollo de habilidades y capacidades del estudiante cuando el tema debería ser igualmente prioritario.

En el primer capítulo, White y Murray argumentan la urgente necesidad de considerar el conocimiento humanista al nivel de las demás ciencias. Realizan una distinción entre el meta-conocimiento (relacionado con la creatividad, la innovación, la resolución de problemas, el pensamiento crítico, la comunicación y la colaboración), y el conocimiento humanista (relacionado con el desarrollo de la competencia cultural, la conciencia ética y el perfeccionamiento emocional). Los definen como conocimientos complementarios y fundamentales para el desarrollo de competencias tanto académicas como emocionales.

Tan necesario se ha vuelto el enfoque del desarrollo del  bienestar en los estudiantes que en los últimos años se ha convertido en un foco internacional para las políticas educativas que han promovido activamente instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Internacional de la Educación (IE), el Centro de Desarrollo Educativo (EDC), la Alianza para el Desarrollo del Niño (PCD) y el Banco Mundial.

Por si existiera aún alguna duda de la importancia de la puesta en marcha de intervenciones orientadas al desarrollo del bienestar en los estudiantes, los autores aseguran que cientos de padres encuestados, al planteárseles la pregunta “¿Qué es lo que más te gustaría para tus hijos?”, responden: “felicidad”, “confianza”, “equilibro”, “cortesía”, “salud”, “satisfacción”, “amor”, “buenos modales”, “con sentido de la vida” y, en general, “bienestar”. Esto, agregan, es lo que se espera también de la educación en tiempos en los que la depresión, la ansiedad, el consumo de drogas y  el suicidio, entre muchos otros trastornos de personalidad, impiden el sano desarrollo mental de los estudiantes.

Asimismo, los principios del modelo centrado en el desarrollo de las fortalezas son los que los autores llaman “el fruto del espíritu”, considerados críticos para el bienestar: amor, regocijo, paz, paciencia, nobleza, generosidad, fe, gentileza y autocontrol. Esto posiblemente pudiera parecerle al lector (sobre todo si es docente en instituciones con violencia) un tanto extravagante. A quienes escribimos esta reseña así nos pareció al encontrar ejemplos sobre la utilización de parábolas en las prácticas educativas para la promoción de las virtudes y las fortalezas en el carácter. Pudiera ser un enfoque adecuado para escuelas con modelos educativos cristianos como el que tiene St. Peter’s College, pero persiste la duda de cómo planear la aplicación de este enfoque en una escuela laica.

En el tercer capítulo se realiza un primer acercamiento al trabajo que pueden hacer las instituciones educativas con los conflictos de cultura organizacional existentes. El principal obstáculo para generar un cambio positivo es el de la cultura conflictiva; un ambiente escolar que es afectado por docentes y el personal de apoyo en una escuela limita la consecución de los objetivos propuestos; por ejemplo, falta de liderazgo por parte del director, rivalidad entre los profesores, antagonismo entre el personal administrativo, entre otros problemas, obstaculizan cualquier propuesta de intervención que busque desarrollar el bienestar de los estudiantes.

Una de las propuestas de los autores para disminuir conflictos en los ambientes de trabajo escolar es la aplicación del método de indagación apreciativa, basado en el desarrollo de las fortalezas de la institución más que en sus propios déficits. El objetivo principal del método es promover un cambio favorable en la cultura organizacional a través de un enfoque colaborativo y positivo entre el personal para fortalecer las relaciones interpersonales positivas.

En el capítulo cuatro se define la educación positiva como una educación centrada en dos habilidades: las habilidades tradicionales (académicas) y las habilidades para lograr el bienestar y la felicidad. También se proporciona un marco teórico sobre cómo incorporar la educación positiva en las instituciones y cómo llevar a cabo evaluaciones diagnósticas con base en indicadores de bienestar. La identificación del perfil del bienestar existente permite el diseño de estrategias oportunas y el logro de un efecto positivo no sólo en el ambiente escolar sino en un contexto comunitario más amplio. 

En el capítulo cinco se subrayan los tres tipos de prevención generales para los programas de intervención: primario (que busca reducir el riesgo de futuras dificultades a través de la implementación de programas preventivos); secundario (dirigido a individuos con posibles trastornos mentales); y terciario (para aquellos individuos con trastornos mentales bajo tratamiento médico) (p. 97).

Con un esquema se ejemplifican los tipos de programas implementadow en St. Peter’s College; se detallan los objetivos, el perfil de los participantes, y los tipos de variables utilizadas (estrés, ansiedad, y depresión). Se discuten también las diferencias y similitudes de la Terapia Cognitivo-Conductual y la terapia para la promoción del bienestar y se concluye que la segunda contempla de manera más efectiva la identificación de pensamientos automáticos, la reestructuración cognitiva (positiva) y el reforzamiento de conductas que promueven el bienestar. La discusión pareciera inconsistente y no se esclarece lo que la psicología positiva ofrece como mejor alternativa que la Terapia Cognitiva para los programas de intervención que promueven el bienestar.

El sexto capítulo inicia con una problematización sobre el estrés, la ansiedad, la depresión, y el agotamiento que viven los profesores (burnout), para resaltar la necesidad de girar el foco de atención también hacia ellos en los programas de intervención para el fomento del bienestar. Asimismo, se proporciona un marco teórico sobre la teoría “Valores en acción” (VIA, por sus siglas en inglés), así como evidencia empírica sobre el desarrollo del carácter y las virtudes que pueden lograrse en las intervenciones escolares. Los autores reportan también iniciativas de intervenciones basadas en el desarrollo de fortalezas (seis para estudiantes y tres para el personal administrativo y docente): 

Iniciativas basadas en el desarrollo de fortalezas para estudiantes 

  1. Incorporación de los principios del bienestar en el currículo
  2. Desarrollo de fortalezas a través del deporte
  3. Desarrollo del carácter a través de principios religiosos
  4. Desarrollo del carácter en alumnos del último grado a través de clases de literatura
  5. Desarrollo de las fortalezas a través de consejeros estudiantiles
  6. Desarrollo del carácter a estudiantes del último grado identificados como líderes positivos

Iniciativas basadas en el desarrollo de fortalezas en el personal

  1. Capacitación en psicología positiva a los miembros del personal con cargo directivo
  2. Desarrollo de fortalezas al personal administrativo y docente través de la Apreciación Indagativa
  3. Desarrollo de fortalezas a través de la capacitación en principios de la Psicología Positiva

White y Murray concluyen que este enfoque basado en el desarrollo de fortalezas puede ser utilizado en las escuelas como un medio para ayudar a los estudiantes a cumplir con sus objetivos y promover relaciones más positivas. De igual manera promueve la capacidad de liderazgo de los estudiantes y el personal, así como sus niveles de satisfacción personal.

El capítulo siete argumenta la necesidad de incorporar el enfoque del desarrollo del carácter en el currículo escolar a través de literatura humanista que ofrezca a los estudiantes dos constructos definidos como elementales en el fomento del bienestar y la resiliencia: esperanzas de mejores condiciones de vida y el cumplimiento de objetivos.

El capítulo ocho presenta las características del modelo de un buen líder escolar: autoconciencia, relaciones sociales transparentes, equilibrio en la toma de decisiones, y liderazgo moral. Se describe la implementación de un programa de capacitación de liderazgo implementado en el colegio en el cual los prefectos (líderes estudiantiles a cargo de guiar y dirigir diversas actividades escolares) destacaron cinco atributos ideales para este rol: la capacidad de querer y ser querido, la gratitud, el perdón y la misericordia, justicia y equidad, así como la ciudadanía y trabajo en equipo.

Asimismo, se apoya la noción de Martin Seligman de que un líder debe elevar los niveles PERMA (emociones positivas, compromiso, cooperación, y logro) de quienes lo rodean (p. 154), facilitándoles experiencias de aprendizaje que motiven su perseverancia, una visión optimista de la vida, compromiso con sus metas y una conexión afectiva con otros seres humanos y consigo mismos.

El capítulo nueve establece la situación actual del estudio del bienestar en adolescentes y sus direcciones futuras. De inicio, se reconoce un aumento creciente de evidencia empírica sobre programas para el fomento del bienestar, sin embargo, dado que su impacto a largo plazo es incierto, la promoción de investigaciones con este enfoque es primordial para fortalecer sus bases científicas.

En cuanto a los programas de formación docente, se señala la importancia de la introducción sistemática del tema del bienestar a dichos planes de estudio. El temprano desarrollo de habilidades cognitivas del profesorado les permitirá fortalecer su resiliencia y gestionar de manera práctica conflictos en el contexto escolar.

El libro presenta un notable desarrollo teórico sobre la psicología positiva, principalmente en los métodos que parecen prometedores en el ámbito del fomento del bienestar en estudiantes y personal escolar: la Indagación Apreciativa y el PERMA. Los autores presentan orientaciones metodológicas para la implementación de intervenciones en instituciones educativas, así como resultados cuantitativos de las intervenciones realizadas. No proporcionan, sin embargo, guías sobre consideraciones prácticas como el tipo de actividades de aprendizaje a desarrollar o materiales que pueden utilizarse para el fomento del bienestar en los estudiantes. Para instituir el método del desarrollo del bienestar dentro del marco teórico de la psicología positiva es necesario promover más estudios que sigan este método para establecer su validez y confiabilidad.