De los 719 académicos de la muestra, únicamente 704 contestaron esta pregunta abierta. De éstos últimos, la mayoría (75.57%) indicó que sí debería existir una materia de ética profesional para el alumnado.
Los mayores porcentajes de respuestas positivas, en orden descendente, están en Ciencias Biológicas y de la Salud (81.87%), Ciencias Sociales (79.56%), la Maestría en Docencia de la Educación Media Superior (79.31%), Humanidades y Artes (76.60%), en dos o más posgrados de diferentes áreas (71.62%) y, al final, en Ciencias Físico-Matemáticas y las Ingenierías (59.26%).
No sorprende el hecho de que el mayor puntaje de respuestas positivas provenga de las Ciencias Biológicas y de la Salud, que cuentan con varias asignaturas vinculadas con campos interdisciplinarios y de frontera, tales como Bioética y Genética. Además estas áreas han sido siempre pioneras en la reflexión y constitución de leyes internacionales, códigos profesionales, principios, reglas y comités de ética, de enorme relevancia en el campo de la ética profesional.
Se puede suponer que en el área de Ciencias Físico-Matemáticas y de las Ingenierías ocupa un lugar preponderante la formación permanente en la ética de las ciencias y de la investigación científica, por lo que los profesores e investigadores de la muestra consideraron poco importante la necesidad de incorporar materias específicas sobre ética profesional.
2.1 Codificación de los contenidos para una materia sobre ética profesional
A los académicos de posgrado de la UNAM se les preguntó qué contenidos sugerirían para la materia de ética profesional. Propusieron temas heterogéneos que para poder codificarlos, se construyeron cuatro categorías:
1) Respuestas no directamente ligadas con la ética profesional (35.64% del total). Incluye los siguientes rubros:
a) “Ética, moral y valores” (25.69% del total de respuestas). Incorpora ideas como: principios de la ética; ética en diversos ámbitos; conductas éticas, principios filosóficos básicos, conciencia moral; autores y conceptos sobre ética; valores en general, escala de valores, ética de los valores humanos; Axiología; perspectiva humanista, orientaciones para la formación del juicio moral, lugar de la ética en la vida social; valores humanos y su relación con la libertad; dimensión ética de la vida humana; derechos, obligaciones y responsabilidades del ser humano; actitudes; Civismo; papel de la filosofía en el desarrollo de la humanidad, valores de la modernidad; distinción entre ética y moral, y cuidado de la vida.
b) “Historia, cultura y educación” (1.48% del total de respuestas). Engloba temas como: historia de la ciencia, la sociedad y el desarrollo contemporáneo; estudio de los grandes pensadores; historia de México; función socializadora, desarrollo del ser humano, valor de la educación; análisis de la situación actual en diferentes ámbitos profesionales; respeto a usos y costumbres; análisis políticos y económicos; visión integral de la actividad humana; valores y desarrollo social; ética en la historia de la humanidad; educación y los valores; modelos sociales que han generado prácticas éticas; aspectos actuales, visión de futuro y aspectos de la globalización.
c) “Valores cívicos y derechos humanos” (6.68% del total de respuestas). En este rubro están: justicia, igualdad y equidad; solidaridad, tolerancia, lealtad, civilidad, centralidad de la vida y dignidad; respeto a las diferencias; cultura y conciencia ciudadana; amor al país, democracia, valores de género, familia, paz y libertad, y derechos y responsabilidades de los ciudadanos.
d) “Necesidad de erradicar malas prácticas” (1.79% del total de respuestas). Aunque no con frecuencias elevadas, resultaron muy interesantes las respuestas. El tema más mencionado fue corrupción. También se mencionaron: soborno, abuso de confianza; egoísmo, celo profesional; nepotismo, abuso de poder, conflicto de intereses, conductas no éticas, problemas de falta de ética de otros colegas; problemática a la que ha llegado la sociedad por prescindir de los valores; violencia, modelo individualista, deterioro social y profesional; fracaso profesional, fraude y plagio.
2) Valores vinculantes entre la ética en general y la ética profesional (19.59% del total de respuestas). Después de los valores cívicos y de los derechos humanos, los valores específicos que fueron mencionados varias veces son: responsabilidad y compromiso; honestidad y honradez; respeto y rectitud; integridad y honor.
De enorme relevancia son las respuestas ligadas al compromiso social y ecológico, tales como: ética social; valores sociales; relevancia social de la ética; proyectos de interés social; conciencia social y ecológica; responsabilidad social; disposición a ayudar; comportamiento social responsable; uso adecuado de los recursos, y sensibilidad frente a los problemas sociales.
Se consideraron estos valores como vinculantes, ya que en nuestras investigaciones anteriores aparecen con puntajes altos, tanto en aspectos de ética cívica como en los de ética profesional (Alcántara, Barba y Hirsch, 2009).
3) Rasgos vinculados directamente con la ética profesional (41.30% de las respuestas). Se encontró que:
a) Muchas de las respuestas se refieren directamente a la “ética profesional” (19.70% del total de respuestas), con temáticas muy variadas como: ética profesional en general; ética de cada profesión y en profesiones afines; ética y vida profesional; introducción general a la ética profesional; definición de ética profesional; dimensión ética de la profesión; lugar de la profesión en el conjunto de profesiones del país; prácticas profesionales basadas en la ética y realidades sobre el ejercicio profesional; praxis de la ética profesional; contenidos específicos de las disciplinas; las profesiones en el contexto de la modernidad; práctica profesional y profesiones en el contexto de la modernidad y posmodernidad; características de las profesiones, y ética en diversos ámbitos y disciplinas.
b) En “identidad” (4.21% del total de respuestas) se agruparon los rasgos que corresponden a tres de sus dimensiones: identidad en general, identidad profesional e identidad institucional.
En la primera, se engloba: autoconocimiento, autorrealización, autovaloración; asertividad; mejora personal; satisfacción individual; entusiasmo; compromiso consigo mismo; desarrollo de la personalidad; promover la confianza en sí mismo; equilibrio; felicidad, y reconocimiento de alcances y límites personales.
En identidad institucional, están: universidad; liderazgo en el país; compromiso con los valores universitarios y la vida institucional; historia del nacimiento de la universidad; actores sociales que han egresado de la UNAM; fomento de la identidad universitaria; hermandad universitaria; orgullo; ética universitaria y compromiso hacia la institución; señalar la relación de la UNAM con la sociedad mexicana; logística universitaria, e historia de la autonomía universitaria.
Se incluyó en identidad profesional: vocación; identidad y conocimiento de la profesión; mérito, reconocimiento, empleo digno; dignificar la profesión; alta calidad académica del profesorado; privilegio de ser un buen profesional, y satisfacción de servir.
c) Puesto que la ética profesional está siempre ligada a la normatividad, no sorprende que los aspectos relacionados con “legalidad, normatividad y principios y reglas de la ética profesional” (4.26% del total de respuestas) se señalaran fuertemente. Incluye: principios básicos,8 diferencia entre principios y valores profesionales; códigos y normas; legalidad y respeto al derecho; responsabilidad legal; deberes y obligaciones de la profesión; reglas de la ética profesional en general y en particular; confidencialidad y veracidad;9 normas profesionales y éticas; discrecionalidad; confianza; avances que puedan tener implicaciones éticas aún no reglamentadas; deontología; comités de ética; derechos de autor; conocimiento de reglamentos y contratos que se relacionan con la profesión; y leyes, normas y reglamentos.
d) La “orientación que la ética profesional puede brindar a una mejor toma de decisiones” (1.61% del total de respuestas) incluye, además, los temas sobre: dilemas y conflictos éticos; consecuencias de la profesión e impacto que el ejercicio de la profesión tiene en la sociedad; papel que juega la profesión en la sociedad; cómo se vincula un profesional con la sociedad; el profesionista y la sociedad; dimensión política y social de la profesión e impacto social.
Aunque con pocas respuestas, algunos académicos de la muestra incluyeron cuestiones como las siguientes: cobrar lo justo y evitar la explotación; costos y presupuestos adecuados a los distintos niveles sociales; y ética profesional y dinero.
e) Otro de los aspectos directamente vinculados con la ética profesional se refiere a “valores profesionales” (3.47% del total de respuestas). Además de mencionar el rubro específicamente, los académicos de la muestra indicaron lo siguiente: importancia de los valores en la profesión; responsabilidad y compromiso profesional y social; desempeño profesional responsable; práctica profesional responsable; valores democráticos y el profesionista; valores profesionales en los negocios; cultura laboral; reafirmación de valores en el individuo que lo orienten a conducirse en su desempeño profesional; discusión de los posicionamientos éticos y los valores morales en el ejercicio de la profesión; trayectoria de los valores de la profesión; problematización de los valores de la profesión; sentido y misión del profesional; respeto a las diferencias en el ejercicio profesional, y cambios en la moralidad en el ámbito específico.
f) También son numerosas las respuestas que se refieren a la “ética para la investigación científica y tecnológica” (1.56% del total de respuestas). Incluye: vincular cada especialidad con problemáticas específicas; ética y ciencia; ética en el manejo de fuentes de información; ética en el manejo de fuentes teóricas; uso riguroso de instrumentos y capacidades profesionales; habilidades para la profesión –especialmente en la investigación–; relaciones entre ciencia, tecnología, sociedad y medio ambiente; y “total transparencia sobre todos los aspectos de la investigación y la docencia”.
g) Aunque con muchas menos referencias, también se trata la relación entre la “ética y el ejercicio docente” (0.40% del total de respuestas), en cuanto a: ética de la enseñanza; ética y práctica docente; investigación ligada a la docencia, y orientación vocacional.
h) Muy ligada a la ética de las ciencias y de la investigación científica se mencionaron múltiples rasgos de las “competencias cognitivas” (3.57% del total de respuestas). Éstos son: racionalidad; uso de la razón e inteligencia; conocimiento y competencias profesionales; capacidad para renovar conocimientos; formación y excelente preparación; formación interdisciplinaria; transdisciplina y pensamiento complejo; estudio, actualización permanente y superación académica continua; actitud crítica y objetiva; innovación, anticipación, ser creativos, tener intuición y enfrentar retos; conciencia de tener más y mejores conocimientos, reflexión y ser pensadores, estar informados; habilidades para la comprensión del entorno y de la realidad; conocimiento del entorno socioeconómico; conocimiento para mejorar la cultura, la naturaleza y la tierra en general; conocimiento de las capacidades y alcances de los alumnos, e importancia del conocimiento objetivo y riguroso; diferencia entre explicación y justificación, argumentar racionalmente sobre posiciones éticas, teoría y práctica, y cosmovisión.
i) Entre las principales competencias y habilidades sociales que se mencionaron (5.99% del total de respuestas), están: compartir información; colaboración, cooperación, reciprocidad y convivencia; relaciones humanas, profesionales y con la comunidad; comunicación y diálogo; capacidad para trabajar en equipo y ética grupal; pautas de comportamiento, manejo de conflictos y ser trabajador, así con organización social del trabajo. Se expresaron también temas como: puntualidad, disciplina, dedicación, orden, cumplimiento de tareas y horarios, tenacidad y congruencia.
4) Formas y metodologías sugeridas para la formación en ética profesional. Una de las principales respuestas fue la de indicar que puede darse o no una materia de ética profesional, pero que lo más importante es generar contenidos transversales. Algunos docentes consideraron que todas las materias deberían ofrecer ética profesional a los alumnos. Se propuso también que debe ofrecerse desde las instancias de gobierno de la institución, como una filosofía, y que la universidad debe crear actividades de participación comunitaria.
Otra idea que manifestaron varios de los académicos encuestados fue la de “enseñar con el ejemplo” e incluir aspectos sobre lo que representa la ética profesional; lo que aporta el buen ejercicio de la profesión a la sociedad, y cómo se relaciona la materia que en particular se está estudiando y enseñando.
Además de estos dos asuntos, los profesores e investigadores indicaron cuestiones concretas que reflejan una gran heterogeneidad. Entre ellas, que la materia de ética profesional: ya existe en varias carreras (Ingeniería, Arquitectura, Medicina, Odontología); se relaciona con la formación de profesores; debería ser optativa y ofrecerse cada semestre; se debe “dar en los primeros semestres una explicación básica de los valores y trabajos prácticos y en los semestres finales un curso que fomente la ética profesional de acuerdo con cada carrera”; se debe ofrecer en diversos cursos a lo largo de la carrera e incluirse en contenidos y actividades extracurriculares, tales como campañas de carteles, conferencias y charlas.
Es significativo que muchas de las respuestas enfaticen metodologías participativas. Se indicaron actividades a partir de:
- Dar la materia de ética profesional en forma de seminarios y talleres.
- Revisar y debatir casos reales y prácticos, así como dilemas éticos. Incluyen también: discusiones sobre lo que se considera éticamente correcto e incorrecto, ejemplos de falta de ética en distintas profesiones y mostrar su inconveniencia, problematizar consecuencias de casos concretos, comparar entre estrategias utilizadas y análisis crítico de la práctica profesional. Se sugieren utilizar, por ejemplo, simulacros, vivencias, experiencias, prácticas y toma de decisiones-soluciones.
- Reflexionar de manera abierta con los estudiantes; despertar conciencia, valorar y motivar la participación del alumno.
- Conocer y vincularse con las asociaciones profesionales, discutir las normas de ética profesional y declaración de compromiso de estudiantes y profesores.
- Poner en práctica la lectura, análisis y discusión de textos selectos y de material audiovisual.
- Realizar ejercicios de autoconocimiento en su elección por una profesión, y
- Recuperar las prácticas profesionales.
2.2 Respuestas obtenidas a la pregunta abierta en las 11 entrevistas realizadas con académicos españoles
En el segundo semestre de 2003 y primer semestre de 2004 se llevaron a cabo 11 entrevistas con profesores de algunas universidades españolas. Los entrevistados fueron los doctores: Pedro Ortega Ruiz, de la Universidad de Murcia; Bernardo Martínez Mut y José Félix Lozano Aguilar, de la Universidad Politécnica de Valencia; Gonzalo Jover Olmeda, de la Universidad Complutense de Madrid; Juan Manuel Cobo Suero, Augusto Hortal Alonso y Julio Martínez Martínez, de la Universidad Pontificia de Comillas, en Madrid; Miguel Ángel Santos Rego y María del Mar Lorenzo Moledo, de la Universidad de Santiago de Compostela, y Juan Escámez Sánchez y Rafaela García López, de la Universidad de Valencia.
En síntesis, y sólo en relación con la necesidad de que se ofrezca una materia de ética profesional en todas las instituciones y carreras, se obtuvo lo siguiente:
En España,10 en algunas instituciones y programas ya se imparten asignaturas de ética profesional. El caso de la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid es relevante, pues la materia de Ética Profesional es obligatoria en todas las titulaciones.11
Ante la pregunta sobre si es necesario impartir materias sobre ética profesional, la mayoría de los entrevistados consideraron que sí se requieren en todas las universidades y disciplinas. En dos casos se expresó que sólo debería ser una transversal común a todas las áreas de conocimiento.
Además, plantearon que la introducción de materias y contenidos de ética profesional en los planes de estudio contribuye a resolver esta necesidad, pero que no la resuelve si se plantea de manera aislada. Es importante que los profesores de las diferentes disciplinas puedan participar en el debate ético dentro y fuera del aula.
Respecto a los contenidos que deberían enseñarse sobre el tema, señalaron tres aspectos sobre ética general y ética cívica, y siete específicamente sobre ética profesional. Los primeros tres son:
- Fundamentación y conceptos básicos de la ética en general.
- Qué son los valores; su evolución sociohistórica, su vinculación con el desarrollo económico y cultural, y grandes enfoques y teorías de los valores.
- Información y conocimiento sobre ciudadanía y bien común, y prácticas de servicio en comunidades. Se requiere formar en competencias cívicas, derechos humanos, convenciones y tratados.
Los que se presentaron directamente vinculados con la ética profesional, son:
- Principios de la ética profesional.
- Valores profesionales, principalmente: competencia profesional (cognitiva y técnica), responsabilidad y compromiso social.12 También se mencionaron respeto, confidencialidad y confianza.
- Descripción sociológica e histórica de la profesión y del grado de profesionalización de la disciplina y su contexto.
- Dimensiones e implicaciones éticas sobre el ejercicio de la profesión.
- Códigos profesionales, informes de responsabilidad social, auditorias éticas y formación en ética a los responsables de organizaciones y empresas.
- Habilidades sociales, entre ellas las competencias interpersonales y el trabajo en equipo.
- Conocimiento del desarrollo personal y cómo afecta en el ejercicio profesional.
2.3 Propuestas de formación valoral en este campo temático
Las propuestas de tres de los entrevistados que trabajan específicamente el campo temático de ética profesional, tanto en sus publicaciones, como en su trabajo de formación con los estudiantes universitarios, se presentan a continuación.
El Dr. Augusto Hortal, de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid recupera los principios fundamentales de la ética profesional, para proponer elementos básicos que deben ofrecerse en los cursos de ética profesional: fines o bienes intrínsecos13 que se brindan en el ejercicio profesional; consideraciones éticas que tienen que ver con el respeto a los derechos, intereses y puntos de vista de los usuarios y clientes de los servicios profesionales,14 las obligaciones que cada profesional contrae con el colectivo profesional del que forma parte, y situar el ejercicio profesional en el marco de una ética social.
Para el Dr. Juan Manuel Cobo, de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, en la enseñanza-aprendizaje de la ética profesional en la universidad se requiere involucrar a todos los profesores, tanto respecto a las materias que imparten, como dando ejemplo de valores y actitudes profesionales.
La Ética Profesional, como asignatura, debe considerar cuatro bloques de contenido. El primero tiene como propósito la comprensión de la importancia social y antropológica de la ética en la vida profesional. Se relaciona fácilmente con la identidad profesional, ya que ejercer “la profesión con ética conlleva vivir con sentido y sentirse realizado profesionalmente”.
El segundo bloque, el Dr. Cobos lo llama, “personalización universitaria de la ética”. En él se revisan temas acerca de: la persona como sujeto moral; condicionantes socioculturales y personales del sistema de principios/valores, actitudes; libertad en las decisiones; fenómenos de conciencia moral que preceden, acompañan y subsiguen a las decisiones y la responsabilidad.
El tercer aspecto de la asignatura lo constituyen los principios/valores de la ética de las profesiones. En el cuarto apartado, se trabaja la ética profesional concreta, a partir de metodologías participativas: a) presentación de todos lo temas con ejemplos de ética profesional, b) métodos de solución de problemas y técnicas de estudio de casos profesionales éticamente dilemáticos tomados del ejercicio profesional, y c) artículos del código ético correspondiente, analizando los principios de la ética de las profesiones que se presentan en cada uno de ellos.
Una tercera propuesta proviene del Dr. José Félix Lozano que, siendo doctor en Filosofía, imparte materias sobre ética de la ingeniería, en la Universidad Politécnica de Valencia. El Dr. Lozano afirma que las éticas aplicadas han ido ganando espacio en los planes de estudio de las diversas profesiones, y que responden a una necesidad que estaba latente. En el ámbito de la Ingeniería hechos lamentables, como por ejemplo, uso de materiales inadecuados y de baja calidad, problemas de construcción e incumplimiento de protocolos y contratos, han sensibilizado a los profesionales y a la sociedad civil sobre las responsabilidades del técnico y del científico.
En cuanto a la necesidad de una asignatura de ética para la Ingeniería, el Dr. Lozano plantea que:
- Los conocimientos científico-técnicos no están al margen de las consideraciones éticas. Tienen repercusiones importantes sobre la vida de las personas. Dado el enorme poder de la ciencia y la tecnología, y los riesgos que éstas conllevan, es imprescindible desarrollar la conciencia de responsabilidad social de los profesionales.
- Existen ámbitos especialmente problemáticos de la ética en todas las profesiones.
- Existe la necesidad de completar los conocimientos técnicos con el desarrollo de valores, actitudes y conocimientos que faciliten la excelencia profesional.
- Es necesario el desarrollo de habilidades sociales y capacidades de trabajo en equipo.
Los objetivos principales de los cursos que imparte el Dr. Lozano son cinco: a) incrementar el conocimiento de los deberes y las responsabilidades de los ingenieros en el desarrollo de su labor profesional, b) transmitir valores éticos esenciales para el desempeño de la profesión, c) desarrollar habilidades humanas y sociales para el trabajo en grupo y para la innovación, d) complementar la perspectiva técnica con juicios morales para favorecer una toma de decisiones responsable, y el potenciar el conocimiento y desarrollo de las virtudes profesionales para conseguir profesionales excelentes que hagan aportaciones valiosas al progreso y a la justicia social.
La metodología es eminentemente práctica. Se utilizan técnicas de trabajo grupal, por ejemplo: análisis y discusión de casos prácticos en grupos, debate y argumentación sobre material audiovisual, discusión de fuentes documentales y utilización del role-playing en situaciones conflictivas.